Michael ha pasado gran parte de su carrera impulsando proyectos de televisión digital y expansión de nuevos mercados para compañías europeas y estadounidenses. Su trabajo ha estado centrado en desarrollo de negocio, entrada a mercados, alianzas estratégicas y modelos comerciales vinculados a televisión digital, OTT, IPTV y, más recientemente, CTV y marketing digital.
Hoy observa Ecuador desde una posición distinta: con experiencia global, pero con atención al detalle local.
La conversación no fue técnica. Fue, más bien, una lectura pausada del presente y del futuro cercano.
— Michael, desde tu experiencia internacional, ¿en qué punto dirías que se encuentra Ecuador en esta transición?
Ecuador no está atrasado, pero tampoco está adelantado. Está en un punto intermedio bastante interesante. La televisión tradicional sigue siendo muy relevante, especialmente en ciertos segmentos de la población, pero ya no es el único centro de consumo. Hoy mucha gente ve contenido en el celular, en la laptop o en una smart TV sin distinguir si eso es “televisión” o “internet”.
La diferencia frente a Europa o Estados Unidos es la velocidad y la estructura. En mercados grandes, la transición fue planificada, muy regulada y orientada al dato. Aquí es más orgánica. A veces desordenada, sí, pero también más flexible. Eso deja espacio para probar, equivocarse y ajustar sin que todo esté ya definido por grandes plataformas.
— ¿Cómo ves el ecosistema actual de operadores en Ecuador?
La infraestructura ha mejorado mucho. Hoy hay conectividad suficiente para video en la mayoría de zonas urbanas. El problema no es tanto la red, sino la experiencia. Muchas ofertas siguen pensadas desde un modelo antiguo: paquetes cerrados, grillas fijas, poca personalización.
Eso no significa que no funcione. Para una parte del público, funciona bien. Pero limita el desarrollo de IPTV y OTT más modernos. Cambiar eso no es solo una cuestión técnica; es un cambio de mentalidad. Pasar de “te doy canales” a “te doy experiencias”.
— ¿Tiene sentido lanzar nuevos proyectos OTT en Ecuador?
Sí, pero con cuidado. No tiene sentido copiar modelos globales y competir por volumen. Ese barco ya zarpó. El espacio está en lo específico: contenido local bien trabajado, propuestas verticales claras, soluciones que respondan a necesidades concretas.
También veo mucho potencial en modelos B2B: plataformas para hoteles, universidades, empresas, municipios. En otros mercados eso es normal. Aquí todavía está poco explorado. No todo tiene que ser entretenimiento masivo.
— ¿Qué factores culturales pesan más en este desarrollo?
El hábito de consumo y la relación con el pago. En Ecuador se consume mucho contenido, pero se piensa mucho antes de pagar. La gente valora la simplicidad y la utilidad. Si algo es complicado, no se adopta. Si no se siente necesario, se abandona.
Muchos proyectos fallan porque parten desde la tecnología, no desde la persona. Quieren mostrar todo lo que pueden hacer, cuando el usuario solo quiere que funcione sin pensar demasiado.
— ¿Qué riesgos ves para nuevos proyectos digitales?
Pagos digitales fragmentados, desconfianza, piratería, uso compartido de cuentas. Además, un entorno donde la seguridad obliga a ser cuidadoso con datos y operaciones.
Los modelos de suscripción pura suelen ser frágiles. Los proyectos más sólidos combinan ingresos: publicidad, acuerdos institucionales, licencias, modelos gratuitos con valor añadido. Pensar en una sola fuente de ingresos es arriesgado.
— ¿Está Ecuador preparado para publicidad programática en CTV?
Está empezando. Hay audiencia, hay inventario y hay interés de las marcas. Pero conviene moderar expectativas. En mercados grandes, la programática en CTV se presenta como una evolución natural. En Ecuador, el contexto es distinto.
Aquí hablamos de un mercado más compacto, con hábitos muy diversos dentro de un mismo hogar. En CTV no se identifica a una persona, sino a una pantalla compartida. Eso hace que muchas lógicas heredadas del mobile - como el retargeting o la hipersegmentación - funcionen mucho peor.
Por eso, la publicidad en CTV en Ecuador tiene más sentido para branding, alcance y presencia en entornos de calidad que para campañas de performance agresivas.
— ¿Qué riesgos existen al forzar demasiada precisión?
Mostrar anuncios que no corresponden al perfil real de quienes están frente a la pantalla. En una TV puede haber niños, adultos, visitas, familias completas.
Aquí conviene apoyarse más en el contexto, el contenido y el entorno que en perfiles individuales. La pregunta correcta no es “¿a quién exactamente le muestro esto?”, sino “¿en qué entorno tiene sentido este mensaje?”.
— ¿Qué papel juega la medición en Ecuador?
Sigue siendo fundamental, pero con otra lógica. Ecuador no tiene la escala de datos de Estados Unidos o Europa Occidental. Intentar replicar esos modelos aquí suele llevar a conclusiones poco útiles.
La medición debe centrarse en lo esencial: visibilidad real, frecuencia controlada, calidad del inventario y coherencia entre lo que se compra y lo que se muestra. Un sistema sencillo, bien entendido, suele ser más valioso que dashboards complejos.
— ¿Es real el riesgo de fraude?
Sí. El inventario CTV tiene CPMs altos porque se asocia a pantallas grandes y experiencia premium. Eso lo hace atractivo, pero también vulnerable.
Hoy observa Ecuador desde una posición distinta: con experiencia global, pero con atención al detalle local.
La conversación no fue técnica. Fue, más bien, una lectura pausada del presente y del futuro cercano.
— Michael, desde tu experiencia internacional, ¿en qué punto dirías que se encuentra Ecuador en esta transición?
Ecuador no está atrasado, pero tampoco está adelantado. Está en un punto intermedio bastante interesante. La televisión tradicional sigue siendo muy relevante, especialmente en ciertos segmentos de la población, pero ya no es el único centro de consumo. Hoy mucha gente ve contenido en el celular, en la laptop o en una smart TV sin distinguir si eso es “televisión” o “internet”.
La diferencia frente a Europa o Estados Unidos es la velocidad y la estructura. En mercados grandes, la transición fue planificada, muy regulada y orientada al dato. Aquí es más orgánica. A veces desordenada, sí, pero también más flexible. Eso deja espacio para probar, equivocarse y ajustar sin que todo esté ya definido por grandes plataformas.
— ¿Cómo ves el ecosistema actual de operadores en Ecuador?
La infraestructura ha mejorado mucho. Hoy hay conectividad suficiente para video en la mayoría de zonas urbanas. El problema no es tanto la red, sino la experiencia. Muchas ofertas siguen pensadas desde un modelo antiguo: paquetes cerrados, grillas fijas, poca personalización.
Eso no significa que no funcione. Para una parte del público, funciona bien. Pero limita el desarrollo de IPTV y OTT más modernos. Cambiar eso no es solo una cuestión técnica; es un cambio de mentalidad. Pasar de “te doy canales” a “te doy experiencias”.
— ¿Tiene sentido lanzar nuevos proyectos OTT en Ecuador?
Sí, pero con cuidado. No tiene sentido copiar modelos globales y competir por volumen. Ese barco ya zarpó. El espacio está en lo específico: contenido local bien trabajado, propuestas verticales claras, soluciones que respondan a necesidades concretas.
También veo mucho potencial en modelos B2B: plataformas para hoteles, universidades, empresas, municipios. En otros mercados eso es normal. Aquí todavía está poco explorado. No todo tiene que ser entretenimiento masivo.
— ¿Qué factores culturales pesan más en este desarrollo?
El hábito de consumo y la relación con el pago. En Ecuador se consume mucho contenido, pero se piensa mucho antes de pagar. La gente valora la simplicidad y la utilidad. Si algo es complicado, no se adopta. Si no se siente necesario, se abandona.
Muchos proyectos fallan porque parten desde la tecnología, no desde la persona. Quieren mostrar todo lo que pueden hacer, cuando el usuario solo quiere que funcione sin pensar demasiado.
— ¿Qué riesgos ves para nuevos proyectos digitales?
Pagos digitales fragmentados, desconfianza, piratería, uso compartido de cuentas. Además, un entorno donde la seguridad obliga a ser cuidadoso con datos y operaciones.
Los modelos de suscripción pura suelen ser frágiles. Los proyectos más sólidos combinan ingresos: publicidad, acuerdos institucionales, licencias, modelos gratuitos con valor añadido. Pensar en una sola fuente de ingresos es arriesgado.
— ¿Está Ecuador preparado para publicidad programática en CTV?
Está empezando. Hay audiencia, hay inventario y hay interés de las marcas. Pero conviene moderar expectativas. En mercados grandes, la programática en CTV se presenta como una evolución natural. En Ecuador, el contexto es distinto.
Aquí hablamos de un mercado más compacto, con hábitos muy diversos dentro de un mismo hogar. En CTV no se identifica a una persona, sino a una pantalla compartida. Eso hace que muchas lógicas heredadas del mobile - como el retargeting o la hipersegmentación - funcionen mucho peor.
Por eso, la publicidad en CTV en Ecuador tiene más sentido para branding, alcance y presencia en entornos de calidad que para campañas de performance agresivas.
— ¿Qué riesgos existen al forzar demasiada precisión?
Mostrar anuncios que no corresponden al perfil real de quienes están frente a la pantalla. En una TV puede haber niños, adultos, visitas, familias completas.
Aquí conviene apoyarse más en el contexto, el contenido y el entorno que en perfiles individuales. La pregunta correcta no es “¿a quién exactamente le muestro esto?”, sino “¿en qué entorno tiene sentido este mensaje?”.
— ¿Qué papel juega la medición en Ecuador?
Sigue siendo fundamental, pero con otra lógica. Ecuador no tiene la escala de datos de Estados Unidos o Europa Occidental. Intentar replicar esos modelos aquí suele llevar a conclusiones poco útiles.
La medición debe centrarse en lo esencial: visibilidad real, frecuencia controlada, calidad del inventario y coherencia entre lo que se compra y lo que se muestra. Un sistema sencillo, bien entendido, suele ser más valioso que dashboards complejos.
— ¿Es real el riesgo de fraude?
Sí. El inventario CTV tiene CPMs altos porque se asocia a pantallas grandes y experiencia premium. Eso lo hace atractivo, pero también vulnerable.
¿Qué es CPM?
En publicidad digital, el CPM indica el costo por cada mil veces que un anuncio es mostrado. Se utiliza para medir el valor de un espacio publicitario, especialmente en entornos como televisión, video y pantallas conectadas.
Existen casos en los que tráfico mobile o web se presenta como CTV. Para el anunciante, esto es crítico: paga por impacto en TV y recibe algo completamente distinto. No es un problema técnico; es una distorsión comercial.
En mercados pequeños, la confianza se pierde rápido y cuesta mucho recuperarla.
— ¿Por qué sigue siendo clave la TV?
Por la atención. Un anuncio en pantalla grande se percibe de forma distinta. Tiene más impacto de marca y más recuerdo. Cuando termina apareciendo en un teléfono, se rompe la promesa.
En Ecuador, donde los presupuestos son más ajustados, este punto es especialmente sensible.
— ¿Cómo deberían adaptarse publishers y operadores?
Con realismo. Pretender CPMs de mercados grandes suele generar frustración. La demanda local es limitada y los anunciantes comparan cuidadosamente.
Probablemente los CPMs deban ser más bajos al inicio, compensados con calidad, transparencia y estabilidad. El objetivo no es maximizar precio a corto plazo, sino construir un mercado confiable.
— ¿Cómo imaginas el consumo de TV digital en Ecuador en pocos años?
Más fragmentado, más personalizado y menos lineal. La televisión no desaparecerá, pero dejará de ser el centro único. El contenido local de calidad tendrá más valor, no menos.
Y la publicidad tendrá que ser relevante. Si no aporta, simplemente será ignorada.
— ¿Qué es lo que más te llama la atención del mercado ecuatoriano?
Que todavía hay espacio para construir. No todo está decidido. Con paciencia, criterio y entendimiento del contexto, Ecuador puede evitar errores que otros mercados ya cometieron.
Aquí la tecnología avanza cuando entiende a las personas. Y eso, a largo plazo, suele ser una ventaja.
Mirada final
La conversación con Michael deja una idea clara: el futuro digital en Ecuador no pasa por copiar modelos externos, sino por entender el contexto propio. La televisión, la publicidad y los datos avanzan, pero lo hacen a un ritmo marcado por los hábitos locales, la escala del mercado y la necesidad de construir confianza antes que promesas tecnológicas.
CTV, OTT y la publicidad programática abren oportunidades reales, siempre que se utilicen con criterio, transparencia y expectativas ajustadas. En un entorno donde no todo está definido, la ventaja está en leer bien el momento, evitar errores ya cometidos en otros mercados y diseñar soluciones que funcionen aquí, no solo en teoría.
Conversaciones como esta forman parte del trabajo diario de nuestro equipo. Acompañar a empresas, operadores y publishers en la lectura del entorno, la toma de decisiones y la adaptación tecnológica es, muchas veces, tan importante como la tecnología misma. Quienes buscan entender hacia dónde va el mercado ecuatoriano, antes de dar el siguiente paso, saben que el diálogo informado suele ser el mejor punto de partida.
En mercados pequeños, la confianza se pierde rápido y cuesta mucho recuperarla.
— ¿Por qué sigue siendo clave la TV?
Por la atención. Un anuncio en pantalla grande se percibe de forma distinta. Tiene más impacto de marca y más recuerdo. Cuando termina apareciendo en un teléfono, se rompe la promesa.
En Ecuador, donde los presupuestos son más ajustados, este punto es especialmente sensible.
— ¿Cómo deberían adaptarse publishers y operadores?
Con realismo. Pretender CPMs de mercados grandes suele generar frustración. La demanda local es limitada y los anunciantes comparan cuidadosamente.
Probablemente los CPMs deban ser más bajos al inicio, compensados con calidad, transparencia y estabilidad. El objetivo no es maximizar precio a corto plazo, sino construir un mercado confiable.
— ¿Cómo imaginas el consumo de TV digital en Ecuador en pocos años?
Más fragmentado, más personalizado y menos lineal. La televisión no desaparecerá, pero dejará de ser el centro único. El contenido local de calidad tendrá más valor, no menos.
Y la publicidad tendrá que ser relevante. Si no aporta, simplemente será ignorada.
— ¿Qué es lo que más te llama la atención del mercado ecuatoriano?
Que todavía hay espacio para construir. No todo está decidido. Con paciencia, criterio y entendimiento del contexto, Ecuador puede evitar errores que otros mercados ya cometieron.
Aquí la tecnología avanza cuando entiende a las personas. Y eso, a largo plazo, suele ser una ventaja.
Mirada final
La conversación con Michael deja una idea clara: el futuro digital en Ecuador no pasa por copiar modelos externos, sino por entender el contexto propio. La televisión, la publicidad y los datos avanzan, pero lo hacen a un ritmo marcado por los hábitos locales, la escala del mercado y la necesidad de construir confianza antes que promesas tecnológicas.
CTV, OTT y la publicidad programática abren oportunidades reales, siempre que se utilicen con criterio, transparencia y expectativas ajustadas. En un entorno donde no todo está definido, la ventaja está en leer bien el momento, evitar errores ya cometidos en otros mercados y diseñar soluciones que funcionen aquí, no solo en teoría.
Conversaciones como esta forman parte del trabajo diario de nuestro equipo. Acompañar a empresas, operadores y publishers en la lectura del entorno, la toma de decisiones y la adaptación tecnológica es, muchas veces, tan importante como la tecnología misma. Quienes buscan entender hacia dónde va el mercado ecuatoriano, antes de dar el siguiente paso, saben que el diálogo informado suele ser el mejor punto de partida.
Nota editorial: Este artículo forma parte de un proyecto editorial basado en fuentes públicas, investigación y análisis propio. La información puede estar sujeta a interpretación y actualización.